Bastardos sin gloria
Título: Inglorious Bastards
Director: Quentin Tarantino
Origen: EEUU
Actores: Brad Pitt, Eli Roth, Diane Kruger, Melanie Laurent

Uno cuando va al cine a ver una de Tarantino le pasan muchas cosas. Por una parte hay una adrenalina acumulada desde que se tuvo las primeras noticias de una nueva de sus películas. Por otra, saber que es imposible salir defraudado, esperando esos exquisitos diálogos, ese rock and roll copado mientras lo destripan a alguno y las referencias a otras películas. Aunque esta vez faltó el rockanrollen, los aplausos al final siempre demuestran un hecho: nuevamente se ha superado. Una película mucho mas madura que toda su anterior producción, pero que no pierde el estilo. Madurar no es volverse choto. Madurar es crecer, reconocerse mas sabio pero sin perder lo que te hizo grande.
Aquí congenian muchas cosas. Un pelotón de judíos con el único objetivo de cargarse a cuanto nazi se cruce por el camino, entre los cuales se haya un crítico de cine (¡cuak!). Una judía francesa que escapó de ser masacrada junto a su familia y ahora es dueña de un cine. Y nosotros, por supuesto. Los países en conflicto: Francia, EEUU y Alemania. El escenario: un cine francés. Y aquí es donde comienzo a dudar… ¿No será la segunda guerra mundial una excusa para que Tarantino nos cachetee Cine por todos lados?
Francia es la cuna del cine (los hermanos Lumiere). Este país sumado con Alemania y EEUU son los más grosos en la historia del cine. ¡El campo de batalla se da en una pequeña sala! Y si le sumamos el metodo de aniquilación que se usa, que no voy a revelar, esto es una clase. La butaca se hace pupitre y el director se hace maestro (una vez más).
El cine hace justicia. El cine va junto con la historia y merece de vez en cuando una revancha. Los bastardos no sólo son el grupo de Aldo (Brad Pitt), sino también Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) y también lo es el cine. Un cine que fue prohibido, violado, sodomizado y manoseado por los nazis (ojo, hablo de intenciones, no de arte).
La película abre con un escenario western. Una campiña francesa se abre paso con grandes planos y música del grosso Ennio Morricone. Es uno de tantos amaneceres. Una de tantas películas. Tarantino sigue demostrando que el cine no está muerto.
SI, YA SE, ¡¡¡NO PUEDO CRITICAR PELICULAS DE TARANTINO!!! - ¡¡¡NO PUEDOOOOOOO!!!



